Bolivia ¿El fin de una era?

Con una sensación térmica de 37 °C y en medio de una tensa calma se desarrolla el tercer día de paro cívico en Santa Cruz de la Sierra. Los medios de comunicación bolivianos indican que, de entre todas las ciudades capitales de departamento, el de la capital oriental ha sido el más contundente.

Esta medida popular fue convocada por el Comité Cívico pro Santa Cruz, y ha sido secundada y posteriormente replicada en todo el país por sus homólogos de otros departamentos. Esta vez el llamado es a parar todas las actividades económicas del departamento, acompañado de un bloqueo de carreteras, avenidas y calles. La causa, exigir al Tribunal Supremo Electoral (TSE), entidad que lleva adelante las elecciones generales, que declare la segunda vuelta electoral entre los dos candidatos más votados el pasado 20 de octubre: Evo Morales y Carlos Mesa.

¿Cómo llegamos hasta acá?

La noche del 20 de octubre, el TSE dio a conocer los resultados preliminares a nivel nacional. La Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) –alimentada con los datos de las actas de votación enviadas digitalmente al Órgano Electoral- arrojó como resultado una inminente segunda vuelta, al 83,76% del recuento provisional de actas.

Mientras el conteo oficial se desarrollaba en paralelo, el sistema preliminar (TREP) daba a conocer que Morales –quien lleva cerca de 14 años en el gobierno del país- obtuvo un 45,28% de los votos, frente al segundo candidato, Carlos Mesa, quien logró un 38,16%. Los ánimos en el país se caldearon. Por primera vez en la historia política reciente de Bolivia, se iría a una segunda vuelta, ya que según el inciso I del Art. 166 de la Constitución Política boliviana, “será proclamada a la Presidencia y Vicepresidencia la candidatura que haya reunido el 50% más uno de los votos válidos; o que haya obtenido un mínimo del 40% de los votos válidos con una diferencia de al menos 10% en relación a la segunda candidatura”. Este hecho es inédito en el país, desde el punto de vista electoral y desde el político, puesto que desde la victoria electoral que lo llevó al Palacio de Gobierno en 2005, Evo Morales había ganado todas las elecciones generales holgadamente, con resultados superiores al 50%, es decir, sin necesidad de llamar una segunda vuelta.

Con los primeros porcentajes preliminares de la noche del 20 de octubre, la convocatoria a una segunda vuelta era un hecho. Y así fue percibido el panorama por los líderes de los principales partidos de oposición. Carlos Mesa, segundo en votación, desde La Paz celebró los resultados preliminares e hizo un llamado a la población para unirse en torno a su candidatura y lograr, según sus declaraciones, “derrotar el autoritarismo y recuperar la democracia” en una virtual segunda vuelta.

El tercer lugar, Chi Hyun Chung, un pastor presbiteriano de origen coreano pero nacionalizado como boliviano –que encarnó en estos comicios el discurso más conservador y fanático religioso-, y el cuarto lugar, Oscar Ortiz -el único presidenciable cruceño y candidato próximo al sector empresarial-, de hecho anunciaron esa misma noche su apoyo a Mesa en un eventual balotaje.

En distintos puntos del territorio nacional la oposición acogió con furor los resultados preliminares de los comicios. Sin embargo, al 83,76% del conteo de actas, alrededor de las 22:00, el sitio web del Órgano Electoral Plurinacional dejó de actualizar los datos del TREP. Los reclamos en torno a la paralización del recuento preliminar no se hicieron esperar.

Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC), segundo candidato más votado y por tanto virtual contendiente en la segunda vuelta, denunció la situación a través de su cuenta de Twitter. Asimismo, logró establecer a nivel nacional la convicción de que la realización de una segunda vuelta era incuestionable. También a través de Twitter, la Organización de Estados Americanos, que para estos comicios desplegó una Misión de Observación Electoral, expresó que era “fundamental que el TSE explique por qué se interrumpió la transmisión de resultados preliminares” e instó a que “el proceso de publicación de los datos del cómputo se desarrolle de manera fluida”.

Por otro lado, el partido oficialista, en la voz de los ministros de Comunicación y Relaciones Exteriores, anunció que se encontraban atentos a los resultados oficiales. De la misma manera, instó al TSE a que informe con transparencia por qué se detuvo la divulgación de los datos preliminares la noche del 20 de octubre.

Fue recién en la noche del lunes 21, casi 24 horas después de la paralización del conteo preliminar (TREP), que el TSE actualizó estos datos. Para sorpresa de muchos, los resultados del conteo rápido al 95,62% de las actas descartaban una segunda vuelta. La brecha porcentual que había sido anunciada la noche anterior del 7,12% entre Morales y Mesa, había crecido hasta el 10,11% (Morales acumulaba el 45,85% y Mesa 36,74%), otorgando de manera preliminar la victoria a Morales en primera vuelta.

Este anuncio generó serias repercusiones a nivel nacional. Si la madrugada del lunes el candidato Carlos Mesa había advertido en un mensaje difundido a través de redes sociales que “No podemos aceptar que se trate de manipular un resultado“, la consigna vertida por el mismo político el lunes por la noche era: desconocer los resultados preliminares del TREP, denunciar en todas las instancias posibles la supuesta “consumación del fraude” y coordinar manifestaciones ciudadanas en defensa del voto del 20 de octubre.

En la capital oriental de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra, por convocatoria del Comité Cívico pro Santa Cruz, se desarrolla desde el día martes a las 22:00 un paro cívico indefinido. En otras ciudades del país se han convocado medidas similares, aunque con distinto grado de contundencia. Las hay desde vigilias de vecinos en intersecciones importantes de calles y avenidas, hasta concentraciones populares de tipo “cabildo”, en las que se toman decisiones importantes relacionadas al movimiento cívico.

Si bien todas las convocatorias a las manifestaciones ciudadanas por parte de los Comités regionales y de los principales líderes opositores –que no necesariamente figuraron como candidatos en estas pasadas elecciones- han remarcado el componente pacífico que deberían tener las mismas, desde el lunes pasado en muchas ciudades de Bolivia se han vivido episodios de violencia y disturbios. El edificio sede del Tribunal Electoral Departamental y la sede del Servicio de Registro Cívico (entidad que extiende documentos de identificación personal) en Santa Cruz de la Sierra fueron atacados la madrugada del miércoles por encapuchados que quemaron toda la documentación de estas instituciones, destrozaron sus instalaciones y dejaron los edificios completamente en ruinas.

Hechos similares se han suscitado estos últimos días en los TED -sedes departamentales del Órgano Electoral- de Pando (norte), Chuquisaca (sur), Beni (este) y Potosí (oeste), además de la quema de casas de campaña del Movimiento al Socialismo, partido político liderado por Morales, e instituciones del Estado como el Servicio de Impuestos Nacionales.

La zozobra se mantiene en los hogares de Bolivia, ya que desde ambos bandos se acusan mutuamente la culpabilidad de estos sucesos violentos. Entretanto, no hay ningún indicio de parte del TSE de convocar a una segunda vuelta, ni de los manifestantes de deponer sus medidas. Es así que varios departamentos de Bolivia se dirigen, en medio de una profunda incertidumbre y una polarización sin precedentes recientes, hacia su cuarta jornada de paro generalizado.

Escribe desde Bolivia Gary Alvarez MejiaInternacionalista.

Ilustra Jorge Chacoma

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