El fuego de Brujxs de Chiclana: segunda parte

Segunda parte de la entrevista amiguera con Pablo Eder sobre la historia de Brujxs de Chiclana; para leer la primera parte click aquí.

¿Dónde empezaron a tocar? ¿Qué espacios los recibieron?

Los espacios que se nos fueron abriendo fueron los autogestivos y universitarios. En seguida aparecieron lugares en la costa durante la temporada de verano y surgió algo que nosotros llamamos: Terrorismo Sonoro, porque estábamos en la peatonal llena de gente y empezábamos a tocar en una esquina. Claro, llamaba la atención cuatro personas ahí haciendo ruido; pasábamos la gorra pero no teníamos permiso municipal, entonces venían los inspectores y nos decían que nos vayamos y: “bueno, está bien”, y nos íbamos cuatro cuadras más adelante, y hacíamos otro atentado de Terrorismo Sonoro y volvían a caer los inspectores y ya después nos íbamos a comer a algún lado. Se fueron abriendo muchos más espacios, pero esos fueron los inicios. Más tarde fuimos invitados de otras bandas y empezamos a generar nosotros nuestras propias fechas. Pero siempre buscamos esos espacios alternativos donde nos pagaban los viáticos y la pasábamos ahí… Hicimos algo muy divertido que fueron dos ediciones de gira samborombónica; como laburamos todos allá, algunos en Santa Teresita, otros en San Clemente, tocamos en distintos bares en el verano y desfilamos en la Fiesta Nacional de la Corvina Negra.

¿En los shows laburan conceptos?

Hoy trabajamos por conceptos. Cuando hacemos una presentación organizada por nosotres buscamos una idea, un concepto; Metamorfosis fue el primero, hubo incorporados instrumentos melódicos, sintetizador… “mambero” le llamábamos, siempre pasando por diferentes transes. Después hubo otro que se llamó Selva Quilombo, que fue el año pasado (2018) y ahí surgió lo de los instrumentos reciclados. Todo eso nos permite idear presentaciones escénicas que nos gusta que estén, que sostengan desde ese otro lado la cuestión musical: ya sea vestuario o cuando uno de los compañeros zapateaba malambo, surge una especie de rompimiento de la curvatura… de cómo está dispuesto el ensamble, eso le dio un dinamismo que estaba buenísimo.

El año pasado organizamos un Festival de Percusión Popular acá en La Plata, que me parece que fue uno de los primeros (sino el primero), que se llamó Retumbo, en donde invitamos a varios artistas de acá y de Buenos Aires, y hubo una feria de Luthiers. Bueno, nosotres somos un ensamble de percusión por lenguaje de señas, hay otres que tocan candombe, hay batucada, hay mucha gente que se vincula con la percusión como un espacio de creación musical y la idea era juntarnos.

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Contame un poco cómo traducen el lenguaje de señas al tambor, cómo es ese mundo….

El ensamble con señas está distribuido como si fuera música clásica… dividido por familias: la de los graves, la familia de los medios que pueden ser unas congas y otros tambores más agudos que se tocan con varillas… y, también, la familia de lo que vendrían a ser accesorios: semillas, chapas, claves, cencerros, etc. Entonces, el director en verdad es un conductor del ritmo… Algo que surge siempre dentro del mundo del lenguaje de señas es que el que dirige no sea solo un señista, que no esté tirando todo el tiempo señas y también permita que se arme el ritmo. Entonces yo lo miro y me hace una seña, y de pronto yo sigo y le propongo algo… y se crea una conexión, hay una riqueza muy sarpada dentro del ensamble, por eso es una conducción que puede ofrecer las puertas para ir a muchos lugares, ¿no? Está bueno eso de respetar que el ritmo se arme por sí mismo, digamos, no se puede conducir todo. “Que el ritmo empuje”, decimos con la banda. Y así vamos desentramando lo que va pasando. Hay algunas cosas preestablecidas también: si toco una cumbia ya sé cómo voy a salir pero, la riqueza de la improvisación es pensar para dónde nos puede llevar el director con determinados cortes… las posibilidades son infinitas. Porque además te puede tocar pasar por diferentes estilos o que se arme un ritmo y el director vaya poniendo acá, cortando allá, moviendo esto otro, y termina armando algo que no lo podés definir dentro de un género. Eso está buenísimo.

Imágenes facilitadas por Brujxs de chiclana.
RECORDAMOS FECHAS: 
Un mes y dos fechas como invitades 
El 19 de junio en Guajira junto a Chanas (LA PLATA)
Fin de mes, en otra vuelta del Encuentro de Acordeonistas.

Escribe Carla Duimovich

Un comentario en “El fuego de Brujxs de Chiclana: segunda parte

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