Godzilla, la narración Benjaminiana.

Godzilla no existe.

¿Cómo empezar a escribir de Godzilla? Mejor dicho ¿qué se puede escribir de él? Seguramente, siempre que se piense en él, se pensará como un dinosaurio radioactivo, o un monstruo mutante que puede romper todo o ser amigo de los humanos, algo así como un antihéroe, porque aunque sea amigo de los humanos termina rompiendo todo.

Algunas veces Godzilla es japonés, otras veces es norteamericano. Lo cierto es que todo esto se puede decir de él, o como diría Aristóteles: “Godzilla se dice de muchas maneras”. Pero para salir solamente del esquema descriptivo tendremos que arriesgar alguna hipótesis de esquema conceptual. Por eso, lo que creo que nos compete a nosotros es decir que Godzilla es una narración.

godzilla japon

Para Walter Benjamin narrar es contar algo, de forma sencilla, accesible para todos, de manera que esa narración pueda ser reproducida para que lo narrado se divulgue, pero no es un contar cualquiera, es contar una experiencia vivida, por uno mismo o por un otro.

Entonces podemos preguntar ¿Qué experiencia cuenta Godzilla? Vamos a ver que son varias, y que son narraciones que difieren en tiempo, espacio y contenido. Pero siempre hay un mismo factor: Él. Godzilla es un actor fundamental, aunque rara vez es protagonista, de diversas narraciones que incluso no tienen nada que ver entre ellas. Podríamos reformular la definición y decir que Godzilla es narrado, y que él, en tanto monstruo gigante usado para diferentes fines, encarna un concepto fundamental de esa narración. Godzilla es un concepto, un concepto vacío.

La víctima de la historia.

Su primera aparición fue en 1954 en Japón, siendo un animal prehistórico que se fue alterando por recibir el daño de las armas químicas utilizadas por los humanos, convirtiéndose en un monstruo con poderes que sale de las profundidades del océano para comer humanos. En esta primer narración, Godzilla funciona como metáfora de las armas atómicas, y su narración recrea el horror colectivo que vivió Japón después del bombardeo atómico de 1945. El rey de los monstruos es consecuencia, no causa, del terror. En esta narración, Godzilla es concepto de arma nuclear. La fuerza atómica que arrasa con todo.

1954

Paulatinamente Godzilla se va convirtiendo de enemigo de la humanidad a un personaje amigable que enfrenta otros monstruos mutantes, y es en el año 1977 cuando Hanna-Barbera entrena una serie animada e infantilizada en donde, en plena guerra fría, el monstruo – no tan temible e incluso cómico – es defensor de unos científicos norteamericanos, siendo aquel un fiel servidor de estos.

El poder nuclear que Godzilla representaba, ahora es domado y manipulado por los científicos, e incluso es el poder que los protege. En una narración de desarrollo técnico y de avances militares, Godzilla es el poder nuclear que protege todo eso. Él es concepto de una fuerza enorme y protectora del “progreso” a través de la dominación de esa misma fuerza.

Aún perteneciendo a la órbita norteamericana, Godzilla reaparece masivamente en el año 1998 con una película homónima en donde su historia y su estética cambian, adaptadas a las necesidades del mercado cinematográfico del momento. El monstruo conserva su origen radiactivo, pero esta vez por culpa de los franceses que realizaban pruebas nucleares en el pacífico y un nido de dragones de komodo fue alcanzado por la radiación, generando así la mutación de uno de ellos. 30 años más tarde ese lagarto gigante aparece y destruye Nueva York hasta que logran matarlo. El argumento de la película está enmarcado en la receta, ya clásica, de catástrofe que azota Estados Unidos y el poder militar saliendo al rescate (podemos pensar en El día después de mañana, 2012, Twister, y otras películas de tramas similares). Pensando en la narración de la salvaguarda norteamericana, como controladores y dominadores de todo, Godzilla es el concepto de la catástrofe, pero no sólo eso, sino que de la catástrofe ajena que los afecta. Por culpa de los franceses, un lagarto gigante rompe Nueva York. Godzilla es el mal causado por otros, y la narración consiste en los del norte remediando todo.

Godzilla, el militante ecologista.

Para el año 1999 ya se estrena Godzilla 2000, en donde vuelve a la narración y conceptualización de 1954, siendo que la productora japonesa volvió a obtener sus derechos, pero otra ruptura de esquema sucede en el 2014, y vale la pena detenernos un poco más.

2014

En esta película homónima, nuestro monstruo es un animal prehistórico que habitó la superficie hace millones de años, cuando la tierra tenía otra radiación, y a medida que esta fue disminuyendo, él se vio obligado a migrar a las profundidades del océano para mantener el nivel de radiación del ambiente que necesita. En esta historia, Godzilla siempre existió, sin embargo, la coproducción norteamericana-japonesa apostó a una trama en donde los japoneses son los causantes del problema y los yankees intentan resolverlo, pero ahora viene lo novedoso y actual.

Un monstruo gigante se incuba bajo una central nuclear ubicada cerca de Tokio, y al salir a la superficie y hacer estragos, se dirige a la costa pacífica de los Estados Unidos a encontrarse con otro de los suyos, porque aparentemente existían dos.

Vale la pena aclarar que este monstruo que se incubaba debajo de la central la había hecho estallar debido a su proceso de crecimiento (ya que se alimentaba de radiación), y los científicos adjudicaban esa explosión a un terremoto (terremoto que el monstruo generaba por sus movimientos) y es aquí en donde podemos pensar a este insecto gigante como una metáfora de la catástrofe de Fukushima en el 2011. Siendo así el principal mal de la película producto de la negligencia japonesa.

Esta película tiene dos ambientaciones: Japón y Estados Unidos. Todo el argumento está coptado por el accionar de estos segundos, mientras que a Japón le dejan un papel secundario y de un imaginario colectivo. Primero, porque es el lugar en donde solamente ocurre la catástrofe, y segundo porque sólo aporta a la trama un personaje revestido con un halo de sabio oriental. Un “doctor” que actúa poco y sólo se queda pasmado frente a los acontecimientos, acompaña a todo el accionar de los norteamericanos, y lo poco que dice es tomado como un consejo de sabiduría milenaria.

Frente a la inminencia de la catástrofe hecha por los dos monstruos, aparece Godzilla desde las profundidades del océano.

El único aporte que el doctor japonés hace a la trama es enunciar que “La naturaleza tiende al equilibrio, y si estos monstruos pretenden destruir el mundo, Godzilla debe ser la fuerza que los contrarreste”. El consejo del doctor es “no lastimar a Godzilla y dejar que pelee contra aquellos monstruos”, y todo, absolutamente todo el ejército  norteamericano obedece esta afirmación sin ningún tipo de fundamento y corriendo todo tipo de riesgos.

(ALERTA SPOILER)

Efectivamente Godzilla triunfa y regresa a las profundidades, siendo proyectado en los medios de comunicación con el zócalo “El Rey de los Monstruos: el héroe de la ciudad”.

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En esta película, la narración sigue siendo el desastre y destrucción (producido por los japoneses, ¿por qué no?), pero frente a eso aparece este nuevo concepto que encarna Godzilla, que es el equilibrio de la naturaleza. Él siempre estuvo, surge cuando hay algún conflicto, lo resuelve y regresa a su lugar. Tiene un carácter eminentemente práctico. Godzilla es equilibrio, y podríamos pensar que en un contexto de cambio climático él es un protector del medio ambiente, en donde las amenazas al entorno son los enemigos que surgen.

Llenando los vacíos.

Creo que por esto podríamos pensar que Godzilla es un concepto vacío y que los contextos lo van llenando de contenido. No podemos obtener de él su historia, como hemos visto, tiene varios orígenes. Tampoco podemos saber si es bueno o malo, depende la época. Sin embargo, lo podríamos consagrar en la cultura pop, porque sea cual sea la idea que tenemos de él, ya está instalado en nuestro imaginario. Todos sabemos a qué nos referimos cuando decimos su nombre, pero no podríamos llegar a un acuerdo si tratamos de darle una definición acabada, y si bien tiene muchas películas, series, dibujos, etc; su difusión de forma masiva, con una de sus interpretaciones, no llega en un momento cualquiera.

Pero la industria del cine nunca fue perezosa con los mensajes masivos que transmitió, instalando sentidos e imaginarios. Podemos ver otro caso en las películas de la mujer maravilla, las cuales fueron lanzadas en momentos históricos de reivindicación de derechos de las mujeres.

Quizás podemos entender la aparición de Godzilla, no desde las profundidades del océano sino en formas más humildes como la de las pantallas, como la aparición de una narración que pretende tener carácter masivo y que nos invita a leer entre líneas para poder interpretarlo bajo algunos signos de época, y así poder entender cuales son los conflictos mundiales que se están jugando.

Escribre Gabriel Rouede

Ilustra Jorge Chacoma

 

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