El caso de Kindergarten de Jorge Polaco

Las valoraciones éticas como marco de entendimiento

“Kindergarten es una película demencial. No es la película, todo lo que rodea a esa película es demencial (…) el cine es el lugar donde todo se encuentra, donde convergen todas las áreas artísticas.” Jorge Polaco en el programa En Foco, 2015.

La única versión recuperada del largo producido por Sono Film fue exhibida por primera vez en Argentina en el marco del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en el año 2010, estableciendo así la primera censura fílmica desde la vuelta de la democracia en 1983. Kindergarten, dispuesta a estrenarse en 1989, es una película que da rienda suelta a una realidad perturbada, con escenarios incongruentes, líneas de diálogo lunáticas y naturalizaciones de los cuerpos y del sexo. Puesto que el guión, escrito por Jorge Polaco en colaboración con Daniel González Valtueña, no constituye una idea argumental clara, lo que nos transporta a través del film es una atmósfera, la contemplación de la incertidumbre, la búsqueda por comprender algo que, salvo hacia el final, no se declara explícitamente.

jorge-polaco-rodaje-500

¿Qué pasa cuando nos tropezamos con los límites?

Con Kindergarten necesitamos transitar por un proceso de enjuiciamiento que nos ayude a decodificar ciertas sensaciones, indagar en ideas que nos lleven a una toma de postura. La búsqueda se dirige hacia una respuesta objetiva que afirme aquello que imaginamos, una develación común que sea compartida y que testifique que “estamos leyendo bien”, que nos otorgue cierta seguridad intelectual, que nos devuelva a nuestra comodidad narcisa ¿Por qué pasa esto? La atmósfera que nos induce en el film, no es una del todo cómoda, no puede naturalizarse y simplemente ser transitada: nos muestra a menores de edad desnudos junto  a adultos semidesnudos (este, por ejemplo, fue uno de los escandalosos motivos de censura y prohibición) y, familiares embalsamados siendo tratados como vivos, etc. Frente a estas escenas con situaciones inexploradas o, al menos, poco comunes, no nos reconocemos, algo pasa y no sabemos qué, algo en nosotros fue interpelado.

 

IMG_2740_baja-682x1030

En estos casos, la puesta en común de nuestras representaciones subjetivas es tímida, porque no estamos seguros si aquello que pensamos es realmente así de perverso como creemos ¿Hasta dónde podemos sentir algo que se escapa de nuestro entendimiento? ¿Puede pensarse? ¿Hasta dónde? Este estado puede manifestarse metafóricamente como una especie de enfermedad, donde atónitos, creemos no reconocernos: somos enfermos morales. Tampoco encontramos una ética que nos diga cuál es límite de lo implícito, ¿el mal radica en lo simbólico tanto como  en la descripción pura? Se nos presenta un problema, porque el mal radica en nuestras interpretaciones, no en las cosas mismas.

Es entonces cuando fallamos

Kindergarten pareciera hacerse de culto expresionista, poniendo énfasis en la intensidad estética y no dejando nada por desenmarcar. Juega con los límites en todos sus sentidos técnicos y, en definitiva, esa era la búsqueda de Jorge Polaco. Por ejemplo, las cámaras se esfuerzan, mezcla cámara en mano con planos que nos remontan a Il Casanova de Fellini, el vestuario se alimenta de simbologías éticas: Graciela Borges está siempre vestida de negro, mientras que los demás personajes visten de blanco o desnudos. No obstante, en Kidergarten ¿el blanco es en sí representación de la bondad?. Sin ir más lejos, de blanco también viste la ex mujer muerta del personaje de Arturo Puig*. El tránsito ascendente y maníaco por el personaje de Borges, nos propone apreciaciones negativas, mortuorias, oscuras y obscenas que, sin embargo, permiten cierta belleza. ¿Es posible hacer una lectura estética que condiga con la idea del autor?  ¿Existe la belleza en el mal? Y en la fealdad, ¿hay belleza? ¿Hasta dónde algo que forma parte de la esfera de lo grotesco continúa siendo bello? En definitiva, ¿son universos de oposición?

0003793715

La valoración que podemos hacer de las ideas al momento de decodificar lo que nos hace sentir una escena, puede o no contradecirse con los criterios válidos socialmente; en relación a lo que está más o menos bien, más o menos mal o, también, en relación a una estética específica. La mixtura de estos conceptos resuelve las representaciones valorativas que tendremos sobre una escena y, por ende, su entendimiento tanto coyuntural como subjetivo. También, quizás, pueda invitarnos a la constitución de un discurso compartido que nos devuelva cierta paz intelectual y prohíba la censura.

*En un marco normalizado de apreciaciones éticas occidentalista, la muerte se relaciona con el mal. Como dijo Agnès Varda: “el blanco no es la alegría, el blanco es la muerte”.

Escribe Carla Duimovich para Queremos Problemas y Las noches boca arriba

Ilustra Lucas Martinez

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s