Correspondencia para Agnès

17 de abril de 2019

Querida Agnès:

¿Qué habrás estado soñando cuando se te apareció Jacques y resolvieron quedarse juntos? Te escribo esta carta como una amiga de antiguas necedades y largas noches en vela. Y es que mi vida está cruzada por las tuyas y nos acercan en más de un sentido.

La primera vez que vi Les fiancés du pont Mac Donald pensé que Godard nos jugaba una broma, que no existías. En seguida me llegó un sobre blanco, de manos del papá de una amiga, que contenía un DVD con muchas de tus primeras películas y que se titulaba simplemente: Varda; películas que me enseñaron documentales expositivos con una mirada sensible en Du côté de la côte, y, también, extraordinarias capacidades para hacernos transitar un día en la vida de Cléo, a través de un guión impredecible y mágico. Toda la vida que encierran tus películas, las surreales y poéticas, en la ficción y en el documental… todas ellas me han hecho tener la sensación de estar flotando, como cuando hacemos la plancha en el mar… en nuestros mares, Agnès.  Las papas-corazón y el ejercicio de espigar y recolectar momentos, que tanto me educó la paciencia en Les glaneurs et la glaneuse y en Les glaneurs et la glaneuse… deux ans après, permitió descubrirme, seleccionarme y modificarme parte por parte. Te he agradecido tanto por ese documental, por acercarme a esas historias de gente que te encontraste por azar y que, con perseverancia, les diste voz para que se contaran. Estábamos tan agradecidas que, junto a mi amiga, te escribimos una carta que no te enviamos… por miedo o vergüenza, andá a saber. Tiempo después, su padre (el del sobre blanco) fue hasta tu casa en Rue Daguerre, pero no estabas, ni ahí ni en Ciné-Tamaris ¡qué tristeza!  Luego supimos que estabas rodando Les plages d’Agnès y que debía acercarse al mar para encontrarte. Rodeada de relojes sin agujas te desplazabas ante los recuerdos que se volvían presente. Yo tuve miedo, Agnès, cuando vi Las playas… creí que era tu despedida. Pero, no. Volviste en Visages Villages junto a JR, mostrando una estilo formidable para contar aquellas identidades perdidas en los rincones de la historia. Tu poesía documental se volvió acción al momento de rodar y revolucionó todas las vidas que tocaste, Agnès.

66d354e72b7ddbe44ea4837a34e87c08             Imagen: Agnès Varda et Jacques Demy en 1965. Foto: Pierre Boulat.

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Imagen: Agnès Varda y Jean-Luc Godard en Les fiancés du pont Mac Donald.

Lamento aquella vez que escribí a CinéTamaris y me respondió Stéphanie (très aimablement), pero luego no volvió a hacerlo. Buscaba una entrevista con vos que atesoraré en el universo de las posibilidades que hubieran podido ser y no han sido. Pero, ya ves, no desisto de hablarte… y es que te quiero, Agnès. Te quiero desde que vi Les dites cariatides y L’opéra-mouffe; desde que honraste al cine en Les cent et une nuits de Simon Cinéma, devolviéndonos a Mastroianni y cientos de pequeños homenajes al cine que nunca olvidaré.

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Imagen: Agnès Varda en La espigadora y los espigadores

Vos, mujer de la Nouvelle vague, mirada femenina de la misma revolución que ya hablaba con  François Truffaut y, claro, con tu amigo, Godard; te arriesgaste a decir enfáticamente: esto también es cine. Mostraste que las estructuras se construyen y deconstruyen, y que los guiones pueden tener saltos de tiempo y los planos pueden ser de espaldas. Pero, además, le diste a la Nouvelle vague toda la fuerza del movimiento feminista en Sans toit ni loi o en Réponse de femmes: Notre corps, notre sexe, y eso aportó a la historia del cine precedentes revolucionarios que trascendieron su propia historia.

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Imagen: Agnès Varda en Las playas de Agnès

Ya nos hacés falta, Agnès. Sé que tu familia, tu casa, y tu Ciné-Tamaris nos contarán todas las historias que seguramente has dejado para que otros las cuenten, como un regalo, como una ofrenda para los que vendrán ¡porque verte, Agnès, era preparar el corazón para recibir presentes! Los que vienen con moño y los que vienen con hoy; los de tierra, mares y palabras.

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Imagen: Cartel oficial Festival de Cannes 2019

Ayer me enteré que el Festival de Cannes te homenajeará ¡si vieras el póster del certamen número 72! Estás rodando tu primera película en Sète: La pointe courte. Recortaron tu imagen y la del técnico y la montaron con un hermoso fondo sobre Francia, en lo alto, como la torre Eiffel. Es hermosa… ¡te encantaría! Aún nos queda ver tu última película Varda par Agnès, que, dicen, fue tu declaración de amor al cine y tu retirada. Llegaste a presentarlo el pasado febrero en la Berlinale, como si supieras que un mes después te irías… (luego de escribir lo anterior me gustaría decirte algo tan cliché como “aunque siempre estarás acá” pero, guácale, ¡qué asco!). Haré silencio. El mar frente a mí hará el resto.

Te queremos tanto, Agnès.

Buen viaje, amiga mía. Y gracias.

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Imagen: papas-corazón en La espigadora y los espigadores

 

Escribe // Carla Duimovich

 

Ilustra // Lucas Martinez

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