“Sólo Napoleón hizo más de lo que yo he hecho” Silvio Berlusconi

Loro de Paolo Sorrentino

¿Cómo digerir Loro de Paolo Sorrentino sin que la indignación te rompa los dientes? ¿Cómo aceptar el cachetazo y seguir buscando justificaciones del obsceno político que nos sigue gobernando a nivel mundial? Loro (2018) es otra apuesta a la ostentación de una realidad rebalsada de extravagancias, que el director Paolo Sorrentino convida con el poder de representarse ficcional pero directamente avivada por la verdad.

La película está basada en la figura de Silvio Berlusconi, dueño fundador de la titánica empresa de telecomunicaciones Telemilano (antes Mediaset), dueño del equipo de fútbol AC Milán hasta el año pasado y ahora empresario de la Società Sportiva Monza 1912; tres veces Presidente de Italia y Ministro de Relaciones Exteriores, con más de 20 propiedades y autor de frases televisadas que atentan contra todas las luchas sobre derechos humanos.

Desde el 2013 hasta la fecha, el actual candidato a las elecciones presidenciales de Italia, Silvio Berlusconi (83 años), fue condenado judicialmente por prostitución de menores en el caso Ruby y por soborno y fraude fiscal en otros dos casos. Así, enmarcándonos en este universo donde la prostitución política se desenvuelve naturalmente, nos chocamos con realidades que, como ciudadanos de la mundanidad, solo creíamos posibles en el Imperio Romano o en la cabeza del Marqués de Sade.

La política proxeneta y el soborno condenatorio

Loro expone de un modo excesivo el universo que rodeó al magnate entre los años 2006 y 2011 y que el director fragmentó en dos obras: Loro 1 y Loro 2, haciendo un díptico al mejor estilo ninfomaníaco de Lars Von Trier. A pesar de ello, Sorrentino se vio obligado al montaje de una única versión de más de dos horas para el público internacional, evidenciando en la narrativa saltos de guión que no siempre se disimulan pero que tampoco se roban la atención de la audiencia. Es así que Loro, o Silvio (y los otros) en España, es un largometraje claramente definido en dos etapas; la primera parte, quizás la menos acertada, carga con infinitos vómitos de proxenetismo, superficialidad, tráfico y consumo de drogas. En esta primera parte el sexo y las fiestas en grandes mansiones son reflejo del único camino viable hacia el poder, o sea, hacia Silvio (Berlusconi),  protagonizado por el implacable y sorrentiniano Toni Servillo. Un líder a quién todos aspiran conocer: el objeto de deseo, el subidón de MDMA, la trampa fiscal; en definitiva, la cima de la farsa.

Toda esta divina comedia nos lleva a las fiestas en La grande bellezza (2013), pero también a sus soledades, a sus claroscuros y a sus planos o, mejor dicho, a sus cuadros, que son una obra de arte en sí mismos. También nos acerca inevitable y directamente a La dolce vita (1960) de Fellini, no solo por analogía honorífica, sino por ser nombrada llanamente en la primera parte de Loro.

Silvio tarda en aparecérsenos, se hace desear al público como a las cientos de mujeres que proyectan ser las elegidas por él para tener sexo y convertirse en sus farfalle, sus mariposas sexuales que “marcaba” con un extravagante collar de mariposa. Y aquí padecemos el largo trayecto proxeneta de sus allegados, empresarios y políticos que seleccionaban a las mujeres, las “probaban”, las seducían con riquezas y cocaína y las echaban a los lobos. También hace aparición un personaje menor de edad, en referencia al caso Ruby, interpretada por Alice Pagani, protagonista de la serie de Netflix Baby.
Este párrafo excede el carácter crítico en análisis de una película, pero de esto también se trata el periodismo: de transgredir los límites del poder  y, en este caso, del poder de los géneros. Y es que escribo esta nota con un sabor amargo: el pasado 16 de marzo se comunicó a la prensa la muerte de Imane Fadil, una testigo clave en el juicio contra Berlusconi sobre las orgías con menores de edad. En el 2012, Imane ya había denunciado que su vida corría peligro a causa del caso “Ruby bis”, tras haberse negado a recibir dinero por su silencio. En la puerta del hospital de Milán, Imane dijo que temía haber sido envenenada. La autopsia develó una mezcla de sustancias radioactivas en su cuerpo.

La segunda y mejor parte de la película se desarrolla entre el afán de poder de Silvio, uno imperial sobre los cuerpos y la economía, y su humanización a partir de la búsqueda sensible por recuperar a su esposa y el poder político que, a causa de los escándalos mediáticos, poco a poco va perdiendo. El director utiliza la canción de campaña de Berlusconi “Meno male che Silvio c’è” (“menos mal que está Silvio”) para crear un videoclip, irónico y crítico al que circuló por la televisión y las redes sociales. En la película, el video es bailado hipersexualizadamente por las mariposas de su fiesta al ritmo de “presidente siamo con te”.

La mayoría de los diálogos en los que participa el personaje de Silvio están construidos a través de frases que Berlusconi ha dicho en medios de comunicación o en comunicaciones telefónicas intervenidas. Esto hace de la película un guiño sin pausas que no descansa y que no para de horrorizarnos como ciudadanos de las democracias actuales. En sus últimas escenas, nos devela cómo manejó el soborno a Senadores y cómo utilizó el terremoto de L´Alquila para ganarse la confianza del pueblo y hacer grandes negocios millonarios. La última escena es impresionante por su carácter simbólico y demuestra lo mejor de Sorrentino, uniendo una frase implícita de Berlusconi y su actual candidatura a elecciones presidenciales para mayo de 2019 que, al momento del estreno de la película, era de público desconocimiento. Otra vez la verdad superó a la ficción.

Escribe // Periodista Carla Duimovich

Ilustra // Lucas Martinez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s