Extended Play de aliados durante Malvinas


A 37 años de Malvinas, en Queremos Problemas decidimos traer algunas anécdotas sobre la solidaridad de países vecinos y lejanos para con Argentina durante el conflicto. La ayuda llegó de varias maneras: soporte político, diplomático en los foros internacionales, intentos de mediación para evitar la confrontación armada, rechazos a pedidos y controles de Reino Unido y cuando se dieron cuenta de que la guerra era inevitable, a través de envío de armas, municiones y equipamientos.

Son muchos los Estados que se pusieron del lado de Argentina y por diferentes motivos, lograron ser capaces de superar obstáculos y divergencias. En casi su totalidad fueron países latinoamericanos y del Movimiento de No Alineados (MNA), organismo internacional que tuvo gran relevancia entre los años 1960 y 1990 al ser una alternativa para aquellas naciones que buscaban adoptar una posición autonomista y no querían formar parte ni del bloque capitalista, ni del socialista. Las razones para el apoyo iban desde el internacionalismo, la lucha anticolonialista y antiimperialista – caso del MNA -, hasta afinidad política – como en el caso de Israel -, pasando por intereses regionales – Brasil – y lazos históricos – Perú.

Brasil

Brasil y Argentina por mucho tiempo se vieron y relacionaron como rivales. Desde sus independencias hasta el final de la década de 1970 se veían como adversarios y muchas veces estuvieron a punto de enfrentarse militarmente. Con los gobiernos dictatoriales de Ernesto Geisel y Jorge Videla se dio inicio a la distención que fue fundamental para la postura que adoptaran los brasileños en 1982.

Aunque oficialmente se haya posicionado como neutral durante el conflicto del Atlántico Sur, Brasil tuvo actitudes de verdadero aliado argentino. Prestó apoyo en la ONU, la OEA y el TIAR, asumió la responsabilidad de representar los intereses argentinos en Reino Unido tras la ruptura de relaciones entre Buenos Aires y Londres, Brasil brindó aviones para patrullar la zona del Río de la Plata, además de municiones.

Quizás el acontecimiento más conocido sea cuando se interceptó al bombardero Avro Vulcan que volvía de una misión en las Malvinas. El avión fue obligado a aterrizar en Río de Janeiro y estuvo bajo posesión de las autoridades brasileñas hasta el final de la guerra.

Un episodio no muy conocido es el casi derribo de un avión comercial brasileño que hacía la ruta Río de Janeiro-Johannesburgo. Los británicos confundieron la aeronave de VARIG con las utilizadas por la Fuerza Aérea Argentina para monitorear las actividades de la Royal Navy. El avión que se dirigía a Sudáfrica sólo no fue abatido porque en el último momento el piloto británico fue capaz de identificarlo correctamente.

Israel, Libia y Sudáfrica

En 1982 Israel vivía bajo una gran presión internacional por las tensiones con los palestinos y libaneses. Argentina, que se había vuelto un Estado paria por las constantes violaciones de Derechos Humanos, se encontraba en una situación parecida. Las dificultades unieron a los dos países, que empezaron a colaborar años antes, siendo la compra de aviones Dagger por Argentina el ejemplo más simbólico de esa cooperación.

Tras la recuperación de las Malvinas, Israel dio muestras de su compromiso con Argentina. A principio de abril, dos vuelos de la sección de cargas de Aerolíneas Argentinas salieron secretamente de Buenos Aires con destino a Tel Aviv. Volvieron con tres turbinas de
Dagger reacondicionadas, minas antitanques, antipersonales y abrigos para las tropas argentinas.

Libia, entonces gobernada por Muammar Gaddafi, era uno de los principales oponentes de Israel. Sin embargo, Gran Bretaña también era un enemigo, y Gaddafi consideraba la acción del 2 de abril legítima y un acto anticolonialista que merecía la solidaridad de todo el movimiento antiimperialista.

En cuatro vuelos, los libios enviaron a los argentinos cien misiles de modelos diversos y sus repuestos, una gran cantidad de municiones, morteros, ametralladoras, minas antitanques y antipersonales. Cuando Argentina quiso pagar por la ayuda, Libia se negó a recibir cualquier tipo de compensación, por creer que la causa antiimperialista era lo más importante y por cuestiones religiosas, pues el Corán establece que la solidaridad debe ser practicada de manera desinteresada.

Sudáfrica, que así como Israel y Argentina se encontraba aislada en el sistema internacional por su política de
Apartheid, también se vio involucrada en los vuelos secretos por la proximidad existente entre su gobierno y la dictadura. No obstante un avión despegó de Buenos Aires rumbo a la Ciudad del Cabo, el vuelo fue interrumpido debiendo retornar a Ezeiza por riesgo de ser interceptado por fuerzas británicas.

Según especialistas, la carga de Sudáfrica eran 200 toneladas de armas, supuestamente enviadas por el gobierno español, que usaba a los sudafricanos para no comprometer su posición en la OTAN.

Movimiento de los Países No-Alineados (MNA)

Argentina era parte de los no-alineados debido a una acción de Perón, pero desde el inicio de la dictadura renegaban su pertenencia y buscaba asociarse cada vez más con los Estados Unidos y Europa occidental. El conflicto vino a cambiar todo.

Pese a la postura argentina en los años anteriores, el Movimiento de los No-Alineados casi en su totalidad se solidarizó inmediatamente con Buenos Aires tras el 2 de abril. Las excepciones fueron algunos países que eran ex colonias británicas, por cuestiones políticas, económicas y históricas.

Existieron declaraciones de apoyo en el marco del propio MNA y de la ONU, como también en ámbito bilateral. Libia, como hemos dicho, fue el país más activo. Cuba llegó a ofrecer asesoramiento militar junto a tropas, lo que fue negado por Argentina para no regionalizar el conflicto.

Perú

El aliado más reconocido de Argentina, y con justicia, fue Perú. A través de su presidente Fernando Belaúnde Terry, los peruanos dieron soporte político, diplomático y militar. Eso se debió a la rivalidad común con Chile, pero también por los fuertes lazos históricos entre Lima y Buenos Aires – desde sus movimientos de independencia hasta los intercambios entre militares – y a un sentimiento de solidaridad regional.

Perú gestionó a favor de Argentina en los foros internacionales – ONU, OEA y TIAR -, buscó, junto a Estados Unidos, mediar las negociaciones entre abril y mayo con el objetivo de evitar el enfrentamiento militar. Cuando no había más vuelta, ofertó a Argentina aviones, que fueron aceptados, y toda su flota de submarinos, los cuales fueron rechazados.

Cuando se hizo el traslado de los aviones de Perú a Argentina, los pilotos peruanos cruzaron por Bolivia, que no tenía radares. Sin embargo, Chile los tenía y despegó una escuadrilla que empezó a acompañar de cerca a los peruanos, sin sobrepasar las fronteras chilenas.

Los pilotos de Perú al darse cuenta de la amenaza, se comunicaron con el comando y pidieron órdenes sobre cómo proceder. La respuesta fue objetiva y corta: “si se aproximan, derríbenlos”. A pesar de la tensión, los aviones llegaron a territorio argentino sin más inconvenientes.

Perú también envió un piloto a cada base aérea argentina, como muestra de su compromiso y solidaridad. En diferentes ocasiones pilotos peruanos se ofrecieron para cumplir misiones, pero les fue negado por los argentinos para evitar la regionalización de la guerra.

Escribe // Lic. RR.II, Especialista en Historia Militar Raphael Fernandes Vieira

Ilustra // Jorge Chacoma

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