¿Qué es ser compañero?

¿Qué significa “ser compañero” en el marco del Peronismo?

“…Soy Peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal…” dijo Eva Duarte de Perón en uno de sus discursos, en un intento de darle un marco de comprensión a esta cuestión. A diferencia de otras ideologías políticas, el Peronismo no suele saldar sus discusiones en el plano de lo teórico ni generar rupturas irreconciliables a partir de las distintas interpretaciones que puedan darse sobre la misma doctrina. En la práctica todos son compañeros y esto posibilita esquemas de alianzas que, vistas desde afuera, son difíciles de entender. Al mismo tiempo que sucede esto, los sentidos y significados que pueden darse al significante “compañero” se multiplican, conviven, coexisten, se mezclan y reproducen casi sin ningún orden. El presente y el pragmatismo político operan de forma tal que la revisión histórica de estos términos quedan liberados a lo intentos intelectuales de quien tenga el deseo de efectuarlos, pero sería muy extraño que los miembros del movimiento se preocupen en demasía por ello.

Tal vez una forma de entender este concepto sea analizarlo en sus distintas dimensiones prácticas, en el uso particular que los mismos “Peronistas” le dan y tratar de dilucidar el conjunto de referencias que le asignan.

El valor emotivo

En el marco del sentido de pertenencia transgeneracional lo primero que acontece es una valorización de los símbolos, la imagen de Perón y Evita, la marcha, la evocación a una “época de oro de los trabajadores”, un listado de conquistas sociales y un anecdotario familiar con imágenes de familiares recibiendo su primer par de alpargatas, por ejemplo. En este nivel prima una adhesión sentimental entrelazada con un sentido de pertenencia de clase, sin necesitar la adhesión de reflexiones doctrinarias de índole intelectual. Ser compañero, en este sentido, es compartir este conjunto de referencias sentimentales.

Una forma de colaboración

Otra expresión de esta forma de ser es la que se manifiesta en el trabajo social, la militancia territorial. Ser compañero expresa muchas veces la simple disposición a ayudar, a colaborar, a solidarizarse con el otro. “Es un compañero, nos va a ayudar”  es un fórmula que se repite constantemente. Si está en el marco de posibilidades de aquel compañero, es probable que nos asista, ayude o colabore. Este es un sentido eminentemente práctico del término, que si se lo analiza banalmente, “ser compañero” sería más o menos una forma macanuda de existir. Aunque en realidad remite a un principio elemental de toda práctica social y política que es la colaboración. Esta forma de ser tampoco requiere de discusiones doctrinarias y muchas veces ignora las divisiones internas de tipo partidarias, todos fueron ayudados por compañeros y todos devuelven, de algún modo, esa ayuda recibida.

Doctrina intelectual

Una perspectiva más doctrinaria intelectual del “Ser Compañero” puede darse en el marco de quienes participan de cierta interpretación histórica que resalta figuras y procesos políticos federalistas, con inclusión popular, de índole nacionalista, proteccionista de la economía e intervencionista. Figuras como Moreno, Artigas, Rosas, Yrigoyen son mencionadas como antecedentes históricos de Perón y Evita. Néstor y Cristina Kirchner como sucesores de dichos procesos. La inclusión de Carlos Menem en esa línea histórica podría suscitar acalorados debates en esta dimensión. “Compañeros son aquellos que comparten esta interpretación de la historia y este modelo político-moral de las masas populares en constante lucha con la oligarquía y los intentos de dominación extranjeros” es aquí donde aparecen recitadas muchas veces las famosas tres banderas del Peronismo: la justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política; que actúan como ordenadores cardinales pero no logran salvar todas las discusiones. Es importante resaltar que las discusiones internas del movimiento respecto de la doctrina y la forma de llevarla adelante existen, pero la falta de acuerdo entre las distintas posiciones no imposibilita acuerdos estratégicos tanto para la conquista del poder del estado como para la ejecución de dicho poder.

Nosotros y ellos

Otra forma de expresar el “ser compañero” más elemental y tal vez la más inclusiva de todas sea la que se manifiesta en una dicotomía irreconciliable bajo la forma de: Nosotros y Ellos. Pocas veces expresada en estos mismos términos por los “Peronistas”, pero que parece ser sustancia primaria de su forma de ser, sentir, pensar y actuar. Nosotros los que no tenemos nada, ellos los dueños de todo. Nosotros los negros, los descamisados, los oprimidos. Ellos la oligarquía, los opresores. Nosotros el pueblo, ellos la minoría acaudalada. “Ellos” es la manifestación de la opresión, “Nosotros” somos el conjunto total de los oprimidos. El transversalismo político le es propio y trasciende a las cuestiones partidarias, toda forma de progresismo o “izquierdismo”, toda minoría oprimida (ya sea numérica o simbólica) puede ser incluída en el sentido del “ser compañere” ya que su condición posibilita el trazado de una estrategia para la liberación.

Las discusiones últimas sobre la doctrina, sus alcances y los modos para llevarla adelante pueden darse en el interior del movimiento, pero la reacción a las distintas opresiones en el presente seguirán diseñando estrategias de consolidación de poder, articulando alianzas (por más peculiares que sean) y creando nuevos sentidos para este término.    

Escribe // Juan Pablo Alegre

Ilustra // Lucas Martinez

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