¿Qué es el Ghosting?

Cuando hablamos del orbiting nos enfocamos directamente en las relaciones casuales o en el inicio del vínculo entre dos personas. El tema de hoy es el ghosting, el cual podemos dividirlo en dos vínculos, el de una pareja estable y los casuales.

Son parecidos, pero parecería uno ser más traumático que el otro, vamos a dedicarnos al de parejas estables. Para entender qué es el ghosting voy a ilustrar con un ejemplo, una imagen.

Imaginemos que buscas a esta persona en Facebook y no aparece, le escribís un mensaje por Whatsapp y no lo entrega, incluso ya no te aparece su foto, crees que está sin señal y vas a Instagram, donde tampoco te aparece. Situación extraña: no podés encontrar ni comunicarte con esta persona. Enviar un SMS jugaría los inframundos de la dignidad, entonces no lo haces y te sentás a pensar.

¿Qué pasó? ¿Por qué desapareció? ¿Qué hice? ¿Por qué no me habló? Te preguntarás, en nuestro afán de tener control (por más mínimo que sea) nos lleva a preguntarnos de manera inquisitoria, nos lleva a sentir culpa. Enojarnos con el otro, insultar, sentir bronca y volver a uno, volver a nuestra autoestima y verla caer.

Definitivamente esta persona está ejerciendo el ghosting sobre vos. La ansiedad y la angustia que se siente al sufrir con esta práctica empieza a ser foco de la psicología, que comienza a estudiar este fenómeno.

La actualidad de cambio constante en las relaciones humanas nos da la certeza de que estamos transitando lo desconocido y en el proceso vamos construyendo el mundo. Esta construcción constante nos hace asimilar conflictos y satisfacciones “naturalizando” sentires, sin saber cómo se desenvolverán a futuro.

Las generaciones bisagra entre el siglo XX y el siglo XXI pueden sentirse en falta del pasado y no comprender el presente.

La pregunta que más me resuena es sobre las nuevas generaciones que no han tenido contacto con la vida analógica es cómo se desenvuelven en su campo “natural” y cómo perciben el ghosting. Si es un modo válido de terminar una relación o no.

Al hacer ghosting, desapareciendo de la vida del otro, parecería no haber registro de la otra persona y lo que puede llegar a sufrir a partir de desaparecer.

Daría la sensación de que la frialdad que aporta el trato mediado por aparatos tecnológicos deshumaniza al otro y al no ver cómo sufre quedamos en una especulación sobre si el otro está triste o no, si fue lo mejor terminar la relación o no.

Lo cual me lleva a pensar diferentes hipótesis:

  1. Transitamos hacia vínculos profundamente egocéntricos.
  2. Perdemos de eje la humanidad del otro.
  3. La posibilidad de evadir el conflicto que llevaría terminar la relación de modo “analógico”.
  4. Extremar las posibilidades de recibir placer y evasión de la angustia.

Ya no sé cómo terminar este artículo, cómo tampoco puedo imaginar para donde dispararán las relaciones interpersonales en el mediano plazo, el combo de ideas propias de la coyuntura se vuelve indescriptible, indecible.

Para terminar voy a dejar la casilla de mail — queremosproblemas@gmail.com — para que me cuentes tu experiencia respecto al ghosting, si alguien desapareció o si decidiste desaparecer de la vida de alguien. Con estos relatos voy armar un compilado y hacerte preguntas que me inquietan en tanto a esta práctica.

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Escribió Darío Varas // IG @dariovaras

Gráfica de Lucas Martínez // IG @antlucasmar

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